Tiempo cuaresmal de recogimiento


Tiempo cuaresmal de recogimiento
… “Porque eres polvo y al polvo tornarás”… Gn 3,19

Recuerda, del amor provienes y al amor volverás

Acabamos por convertirnos en aquello que pensamos de Jesucristo…
si le conocemos mejor, es decir,
si nuestras mentes se van haciendo más abiertas, más fervientes;
si nuestros corazones más sabios y más amables;
si nuestro humor más sereno y más entrañable;
si somos más conscientes de la maravilla que es la vida;
si nuestros sentidos se hacen más sensibles;
si nuestras simpatías más fuertes;
si es mayor nuestra capacidad de dar y recibir;
si nuestras mentes reflejan con más brillo la luz…
porque la luz es la vida de Cristo. Caryll Houselander

Tiempo cuaresmal de recogimiento

Iniciamos nuestro tiempo cuaresmal, un tiempo de recogimiento. No solo continuamos con las restricciones sanitarias en nuestros países, sino también en este tiempo eclesial. No desesperemos en la búsqueda de Dios a pesar de las dificultades que tengamos, porque…

Cuaresma es tiempo de misericordia. Tiempo de oportunidad para volver a buscarme en las manos de Dios, dejando que nuestra vida siga entrelazándose y vinculándose con la vida de Jesús. Tiempo para afrontar de forma misericordiosa el sufrimiento.

Llamados a vivir, a dar la vida. Es también la confrontación de la persona consigo misma, seguir confrontando nuestras opciones y convicciones. Este tiempo nos invita a revisarnos frente al tener, al poseer y el aparentar, y vaciarnos de todo lo que nos aleja de Dios, para volver a llenarnos de la experiencia de Dios que nos ama y convoca. Porque somos producto del amor de Dios y él nos busca incansablemente en el amor. Un amor que afronta las dificultades. Un amor que siente en su ser el dolor del prójimo. Un amor que busca el bien del otro.

Y es desde esta experiencia del amor de Dios, que podemos afrontar de una nueva forma la muerte, nos invita hablar con los niños, jóvenes y adultos; es una forma de ver con más naturalidad nuestro proceso de finitud el que experimentamos todos los seres vivos, de desahogar las inquietudes e incertidumbres que nos deja esta pandemia. Que María con su silencio, con su acompañamiento libre de apariencias nos muestre el gozo de tener a Dios como fortaleza. MHCJ

 

María.

Virgen María santísima, nuestra Señora del Silencio.

Tus silencios son tus mejores enseñanzas, son silencios que gritan que se clavan dentro. enséñanos a saber callar.

Vivimos en unos momentos en que todos quieren hablar, gritar. Los medios de comunicación nos abruman, nos atropellan, invaden y destrozan nuestra vida privada. Todos hablan; quieren intervenir todos; (que se oigan nuestras voces).

Se vive en la locura que produce en el hombre un vacío degradación social desquiciadora de valores imprescindibles y solitarios.

Enséñame a callar, “oh, Virgen del Silencio”, pues el que mejor habla es el que mejor calla. Enséñanos a meditar todas las cosas en lo más profundo de nuestro corazón, como hacías tú.

Has pasado a la historia por tus impresionantes y sobrecogedores silencio, por tu prudencia, sobriedad y parquedad que dicen y nos enseñan mucho más que tanta palabrería vacua y sin profundidad sin fondo, como hemos de soportar y, forzados, atender.

Madre que sepamos hablar con el ejemplo de nuestra vida, con el gesto silencioso, que hace en cada momento simplemente lo que hay que hacer, sin alardes, sin aclamaciones, sin voceríos, pues la razón y la perfección no están en los que gritan, sino en los que cumplen silenciosamente con el deber diario, y cumplen la voluntad del Padre.

El gran acontecimiento de la historia humana, la Encarnación del Verbo, se efectuó en el más absoluto de los silencios, en un profundo sosiego del alma entroncada en Dios.

Fuente: MARIANGALEOTE2

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